¡A derrotar en las calles el estado de excepción!

Por todo Chile se han extendido las protestas y las movilizaciones. La fuerza popular se ha desatado pasando por encima las decisiones del poder, ni FFEE ni Militares han podido parar al pueblo que sin miedo se enfrentan a la represión. A pesar de las declaraciones del gobierno, a esta misma hora una ola enorme de movilizaciones, barricadas y protestas se toma nuestro país.
Ante esto, como Trabajadores/as al Poder declaramos:
1.- La jornada del 18 de Octubre en nuestro país tiene un carácter histórico. La grandiosa rebelión de la juventud contra las alzas en los pasajes de la locomoción colectiva a través de los métodos de la protesta popular se desarrolló concretamente, dando paso a la rebelión del pueblo en su conjunto en la ciudad de Santiago contra la ofensiva capitalista que lleva a cabo el gobierno contra las masas trabajadoras. La jornada comenzó con acciones directas en estaciones de Metro, para dar paso a barricadas, acciones de sabotaje, cacerolazos, enfrentamientos callejeros y marchas ofensivas de carácter espontáneo. Frente a esto, y tratando de emular la respuesta de Lenin Moreno en Ecuador, la burguesía echa mano a la militarización de la capital, declarando el estado de excepción y trasladando de esta forma el enfrentamiento a una nueva etapa. Frente a la agudización de la lucha de masas y la respuesta popular contra las alzas, la clase capitalista se despoja de sus máscaras y se muestra en su verdadera faz; nos recuerda que la dictadura nunca se fue y que la brutalidad del sistema de dominación burgués descansa, hoy como ayer, desde aquel fatídico 11 de Septiembre de 1973, en la violencia más brutal y en las Fuerzas Armadas como último recurso para la defensa de sus privilegios de clase a través del terror y los métodos de la guerra de clases.
2.- Como señalábamos hace algunos días, la situación política mundial, hoy ad portas de una nueva gran recesión capitalista internacional de posibles alcances catastróficos, determina una coyuntura particular en toda América Latina: los levantamientos populares se tornan inevitables: crece su alcance, madura su accionar, se expande su efectividad. Son un poderoso impulso para millones de seres humanos a lo ancho del globo que toman conciencia y se lanzan a la protesta. Es éste el carácter concreto que asume la crisis integral del capital en las actuales condiciones. Es decir, la situación que se vive hoy en nuestro país, no tiene que ver exclusivamente con las condiciones internas, sino que está determinada por un período histórico. La nueva etapa de la lucha de clases que se abre con el ascenso revolucionario de las masas a nivel global se hace sentir fuerte y hoy toma su expresión particular en nuestro país. De esta forma la clase trabajadora y los pueblos del continente se levantan en protesta contra el abuso, la corrupción y la instauración de medidas de precarización que los gobiernos lacayos buscan implementar para resolver su crisis; de esta forma el pueblo ecuatoriano con determinación nos señala el camino y que es posible la victoria.
3.- La declaración del estado de excepción y la militarización de Santiago por parte del gobierno lleva el enfrentamiento a una nueva etapa. Tiene el potencial de cristalizar el combate en dos grandes bloques y crear las condiciones concretas para el desarrollo de la protesta popular y la articulación de los distintos sectores organizados del pueblo para dar una respuesta decidida y contundente que haga emerger una victoria popular. Para que dicha victoria se transforme en realidad, creemos que es necesario tener en consideración que:
En primer lugar, se debe extender la rebelión a todo el país con la mayor determinación y urgencia: las regiones deben volcarse a las calles para multiplicar las acciones de protesta. La ofensiva popular debe expresarse con fuerza en todo el territorio nacional.
En segundo lugar, los sectores organizados del pueblo y la clase trabajadora deben articularse en función de un programa, el programa por la derrota de las alzas y la ofensiva capitalista en su conjunto. Ya no basta con particularidades. La estatización de los sistemas de transporte público y el fin de las alzas deben articularse en un programa de aclance mayor, que recoja las demandas instaladas desde el 2011 en adelante en nuestro país, programa que se transformará en el catalizador más eficaz de la lucha popular y que dotará a la rebelión de inigualables fuerzas para resistir los embates del enemigo e imponer la voluntad de las masas trabajadoras a la burguesía. Sindicatos, centrales sindicales, federaciones estudiantiles, movimiento feminista y por la lucha de la mujer, no más afp, coordinadoras territoriales, organizaciones del movimiento secundario y de la juventud, etc., ¡Es la hora de la unidad más férrea y la articulación nacional sobre la base de un programa integral por la derrota de la ofensiva capitalista, para, con el ejemplo de Ecuador, dar paso a la huelga general de masas y la rebelión con carácter nacional!
En tercer lugar, todas las fuerzas políticas de carácter progresista de nuestro país deben repudiar la militarización y luchar activamente por la derrota del estado de excepción. El carácter democrático de dichas fuerzas se juega hoy en la posición que éstas adopten frente al uso de la fuerza militar por parte del gobierno para sofocar la legítima protesta del pueblo de Chile. ¡Es momento de definiciones! ¡Quien adopte una actitud pusilánime o tibia frente a los métodos dictatoriales del gobierno se transformará en cómplice de dichos métodos dictatoriales! ¡Todas las fuerzas democráticas de la sociedad tienen el deber de oponerse activamente a la militarización y luchar en las calles por la derrota del estado de excepción! En las actuales condiciones, ya no basta con exigir la renuncia de tal o cual autoridad o ministro ¡Abajo el gobierno de Piñera y la ofensiva capitalista en su conjunto!
En cuarto lugar, las fuerzas revolucionarias deben apostar por articularse activamente para asegurar la materialización de un escenario que permita desarrollar la protesta popular, dotarla de un programa y alcance nacionales, y transformar este escenario en una gran victoria popular. Es el momento histórico a que asistimos el que nos llama a superar la fragmentación, falencias y contradicciones infranqueables de las décadas pasadas. La declaración del estado de excpeción crea las condiciones para la materialización de un programa de alcance nacional. La lucha por la derrota del propio estado de excepción y la contraofensiva represiva del gobierno deben transformarse en la punta de lanza de dicho programa, cuyo desarrollo debe estar signado por la articulación de los distintos sectores organizados del pueblo a través de las demandas jamás resueltas desde 2011 hasta ahora. En la posible materialización de este programa desde las organizaciones de masas, se juega el carácter de clase que pueda adquirir. Como organizaciones de izqueirda revolucionaria, nuestro deber es luchar encarnizadamente por el protagonismo popular y de las propias organizaciones del pueblo frente al desenlace político que pueda seguir la rebelión. A los intentos de capitalización de ésta por parte de sectores burgueses descolgados o derechamente opuestos a la táctica militar del gobierno, se debe oponer el programa por la derrota de la ofensiva en su conjunto desde las propias organizaciones de masas. Es éste el que tendrá la fuerza de aislar a dichos sectores burgueses, avanzando de este modo hacia la ruptura del movimiento de masas ya no con el gobierno, sino con la burguesía en su conjunto. En las actuales condiciones, debemos luchar en las calles por la caída del gobierno de Piñera y las organizaciones revolucionarias debemos apostar activamente por la emergencia de un Gobierno de Trabajadores sobre la base las principales organizaciones de masas y el programa por la derrota de la ofensiva capitalista en su conjunto.

Desde los sectores organizados debemos multiplicar las acciones de agitación y propaganda, debemos desarrollar la protesta popular en los territorios donde tenemos presencia, debemos mantener en alto la moral de combate de nuestro pueblo para lograr dar continuidad a la lucha permitiéndonos avanzar hacia nuevos escenarios de protesta.

¡Cortes de calle, paros, marchas ofensivas y cacerolazos!
¡Derrotar en las calles el estado de excepción!
¡Todo Chile a la Lucha! ¡Por un programa nacional integral de derrota de las alzas y la ofensiva capitalista!
¡Fuera Piñera!
¡Gobierno de los Trabajadores sobre la base del programa por la derrota de las alzas y la ofensiva!
Trabajadores/as al Poder

Author: Equipo Azimut

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