“Asamblea Popular Constituyente” ¿Libre y soberana o “masa de maniobras” del régimen? | Apuntes para una polémica con Convergencia 2 de Abril

“En la actividad independiente y autónoma de las masas reside todo el secreto de la revolución Proletaria.”[1]

El pasado 24 de Octubre, la organización Convergencia 2 de Abril (C2A) publicó un documento titulado “Chile Despertó: Del estallido social a la rebelión popular”[2], en el que toman posición respecto al actual escenario de la lucha de clases en nuestro país, y emanan a grandes rasgos una propuesta táctica concreta para el actual período. Desde ya, saludamos la iniciativa de los compañeros y compañeras de dicha organización, ya que creemos que el actual escenario nos llama a posicionarnos y promover la disputa ideológica en el seno de las organizaciones populares y revolucionarias. Con la intención de promover el debate firme y la disputa fraterna entre organizaciones, emanamos los siguientes apuntes.

La caracterización: ¿“Estallido social” o Rebelión Popular “propiamente tal”?

En primer lugar, nos llama la atención la caracterización que C2A realiza acerca de los acontecimientos que se desarrollan en estos días. Nos señalan que “falta la conducción política” de este “estallido” para que pueda ser considerado como una “rebelión propiamente tal”. Esta diferenciación, que pudiera parecer una discusión meramente gramatical, encierra en realidad un trasfondo político de suma importancia, y sirve de base a las tesis que luego desarrolla el documento. Busca C2A llamarnos la atención respecto de la “espontaneidad” de la Rebelión; acerca de su carácter “inorgánico”, casi caótico diríamos, en contraposición a su falsa idealización de los procesos revolucionarios, según la cual, dichos procesos aparecerían de golpe en la historia con profundos niveles de organicidad y acabada perfección; (utilizando una conocida analogía de Lenin, “como Minerva de la cabeza de Júpiter”).

La vieja contraposición entre “espontaneidad” y “dirección consciente”, fruto de la concepción vulgar del materialismo y superada desde los albores del marxismo revolucionario, reaparece aquí para recordarnos que la osadía de las masas de rebelarse dejando atrás a sus “vanguardias intelectuales” merece ser implacablemente castigada con toda la dureza de las categorías y conceptos que dichas “vanguardias” se encargan de construir. Procede C2A de este modo, rebajando cualitativamente la trascendencia y el potencial de la Rebelión en curso al caracterizarla como un simple “estallido social”; por medio de este método mecánico, “sociológico” y descriptivo, es imposible arribar a una concepción verdaderamente histórica de la conciencia de las masas que impulsan la Rebelión Popular.

Desde nuestra perspectiva, la Rebelión Popular no es “espontánea” como acostumbran a decir los promotores del materialismo vulgar. Por el contrario, en vez de una espontaneidad vacía de contenido, la Rebelión expresa profundas tendencias que vienen germinando desde hace mucho tiempo en el seno de nuestro pueblo; es decir, posee hondas raíces históricas. Es el resultado de decenas de años de acumulación de fuerzas, experiencias, luchas, aprendizajes. Por otra parte, la Rebelión está fuertemente determinada por la situación política mundial: En primer lugar, todo el período histórico en que se desarrolla la ofensiva mundial del capital contra el trabajo en términos generales (década de los 80’ en adelante) y en el cual nuestro país jugó un rol protagónico, actúa como marco y determina la inmensa profundidad de sus raíces; en segundo lugar, la particular coyuntura de profundización y redoblamiento mundial de dicha ofensiva, en el marco de la crisis capitalista internacional, la crisis en los regímenes burgueses y la tendencia mundial a la Rebelión abierta desde hace ya algunos años (en América Latina, creemos que dicha tendencia a la Rebelión comienza a tomar fuerza luego de iniciada la Rebelión en Haití durante las jornadas Junio de 2018), determina su explosión actual. En este sentido, es que hemos señalado que la Rebelión Popular en nuestro país representa en las actuales condiciones un elemento político mundial de primer orden, al mismo tiempo que se transforma en un potencial elemento desestabilizador de la situación global a gran escala. (Ejemplo de esto, pueden considerarse los anuncios de Piñera de cancelar la realización de la APEC y COP25). Sólo sobre la base de una caracterización rigurosa partiendo desde los anteriores elementos, podemos tener una idea más acertada respecto al potencial de la actual Rebelión de nuestro pueblo.

En este sentido, afirmamos sin temor a equivocarnos respecto al alcance de los actuales acontecimientos: la Rebelión Popular en Chile representa la derrota en términos políticos de la ofensiva del capital en su conjunto llevada a cabo en Latinoamérica desde el final del súper ciclo de las materias primas, la crisis de los gobiernos del nacional populismo burgués y la renovada ola de medidas y reformas tendientes a la profundización de la súper-explotación capitalista en la región. Lo fundamental, es que dicha derrota se realiza sobre la base de los propios métodos de la lucha de clases, el desarrollo de los métodos de la protesta popular. La derrota en términos políticos de la ofensiva, signada fundamentalmente por el cambio en la correlación de las principales fuerzas sociales en nuestro continente, crea las condiciones reales para su derrota en términos materiales, y con ella, la posibilidad de asestar una derrota estratégica a la burguesía y el imperialismo en su conjunto. Se abre la problemática del poder.

Para medir el potencial de la actual Rebelión en nuestro país es necesario caracterizarla desde esta perspectiva, fundamentalmente histórica. Es tarea de las fuerzas revolucionarias desarrollarla, de esto no cabe duda, pero dicho desarrollo tiene más que ver con un desarrollo de grado, es decir, de cantidad, más no de calidad. Infinidad de elementos de dirección consciente con una perspectiva de clase ya existen en el seno de la Rebelión; se expresan en la monumental tendencia a la auto organización de masas que hemos conocido durante la última semana; se materializan en la infinidad de pliegos y programas que emanan desde dichas instancias, todos coincidentes en sus aspectos fundamentales: atacar las bases mismas del sistema político de dominación capitalista en nuestro país, a través de demandas que ponen en cuestión absolutamente todos los aspectos fundamentales para la vida de un Estado, y que confluyen tendencialmente en una perspectiva de conjunto: Se trata del proceso que hemos caracterizado como la “construcción del Programa del Pueblo”, programa de alcance nacional, que cristaliza en la aspiración de una Asamblea Constituyente (Asamblea que nadie ha convocado aún) y que surge desde las bases mismas de la Rebelión; esta aspiración, desde la perspectiva del estado actual de la conciencia de las masas expresa la honda necesidad de cambiarlo todo.

Siguiendo la tesis del “estallido social”, el documento afirma: “Los crecientes niveles de conciencia de los que el pueblo ha dado suficiente muestra con su movilización y organización en las calles, poniendo en jaque al Gobierno y el resguardo de la propiedad privada, deben ser conducidos hacia una salida al conflicto que permita la acumulación de fuerza social y perspective un nuevo ciclo de lucha social y popular, caracterizada por el ánimo constituyente, pasando de una mera fase destituyente.”. Desde esta perspectiva, nos queda claro que los niveles de conciencia de las masas son muchísimo más elevados que los de C2A. ¿Es posible hablar de “una mera fase destituyente” teniendo frente a nuestros ojos los miles de pliegos y programas que emanan desde las propias bases de la Rebelión, todos coincidentes en lo esencial, todos dotados de una perspectiva de conjunto, todos dirigidos a socavar las bases mismas del actual régimen político? Es este propio régimen el que se encuentra en jaque, todas sus instituciones y todos sus partidos, incluida la oposición de “izquierda” del PC y el FA. El problema, es que “el ánimo constituyente” de la Rebelión no tiene posibilidades de ser canalizado por vías institucionales: tiene el potencial de barrer con el actual sistema de dominación en su conjunto. Se abre de esta forma, la problemática esencial del actual período. ¿Qué mecanismos serán los canalizadores de este “ánimo constituyente”? ¿A través de qué vías específicas puede ser implementado el programa del Pueblo? Más allá de los mecanismos jurídicos o institucionales, es la propia lucha de clases la que toma centralidad.

Por otra parte, C2A nos habla de que la Rebelión abre un nuevo período en la lucha de clases de nuestro país, en el que se configura una “crisis de hegemonía”. Esta caracterización nos parece a grandes rasgos correcta, pero es necesario, sobre la base de las anteriores consideraciones sacar todas las conclusiones políticas que esto implica. En este sentido, creemos que la constatación de la apertura de una “crisis de hegemonía”, entra en contradicción con la propuesta táctica emanada desde esta organización, cuestión que analizaremos a continuación.

“Asamblea Popular Constituyente”. La propuesta propiamente tal.

A grandes rasgos, C2A nos plantea que en el actual escenario, es necesario impulsar desde los propios espacios de auto organización la constitución de una “Asamblea Popular Constituyente”, eufemismo que busca instalar una falsa idea de ganar “posiciones” desde el movimiento popular, para posteriormente “disputarlas” ante la eventual Asamblea Constituyente convocada por el actual régimen político. “Para ello, nos jugaremos por mantener abierta la movilización, generar espacios de encuentro y de deliberación popular que apueste por una Asamblea Popular Constituyente, en el cual se construya el pliego del pueblo y la plataforma de lucha para luego lograr una Asamblea Nacional Constituyente que permita canalizar este nuevo momento político.”. Es decir, la “Asamblea Popular Constituyente” no es una verdadera Asamblea Constituyente, debido a que no es verdaderamente libre y soberana. Su objetivo, sería más bien el de “referenciar a un sujeto de conducción que pueda ser parte hegemónica en una Asamblea Nacional Constituyente. Para que ello ocurra, debe renunciar el Gobierno de Sebastián Piñera.”. Ante esto, cabe preguntarnos: ¿qué posibilidades reales existen hoy en día de que el actual régimen convoque a una Asamblea Constituyente? Y luego, ¿Qué posibilidades reales existen de que un eventual “sujeto de conducción” constituido desde la confluencia nacional de las Asambleas Populares pueda efectivamente “hegemonizar” una Asamblea Constituyente convocada desde la actual institucionalidad?

Ante la primera de estas preguntas, es posible constatar que en las actuales condiciones es muy probable que el régimen busque impulsar una “Asamblea Constituyente” como una medida transitoria de resolución de la crisis. En consonancia con esto, se están dando importantes pasos, consistentes en lograr un acuerdo transversal de los partidos del régimen para impulsar un plebiscito en Diciembre próximo que abra la posibilidad de convocar en un futuro indeterminado un eventual proceso de “Asamblea Constituyente” desde la podrida institucionalidad política de nuestro país. Es posible, por lo tanto, que el régimen eche mano a esta táctica para intentar apaciguar el estado de ánimo de las masas. Ahora bien, el régimen dará este paso sólo en la medida de que el resultado de dicho proceso constituyente asegure de antemano la mantención intacta de las bases estructurales del actual sistema de dominación. Como señalábamos hace algunos días, la posibilidad cierta de un verdadero “paso atrás democrático” por parte de la burguesía y el imperialismo, que signifique concesiones reales en algunos de los puntos esenciales del Programa del Pueblo, se encuentra bloqueada en las actuales condiciones por factores de carácter internacional, fundamentalmente la profundización de la propia crisis capitalista internacional y la nueva gran recesión mundial.[3] Como bien sabemos por la propia experiencia histórica, las clases dominantes no se suicidan, por lo que, si bien existe la posibilidad de que se convoque a un proceso de “Asamblea Constituyente” por parte del régimen, este proceso no será más que una careta; es imposible que dicha asamblea sea verdaderamente democrática, libre y soberana. Ante esto, cobra importancia la segunda interrogante. ¿Es posible desde los propios órganos de auto organización de masas “hegemonizar” esta eventual “Asamblea Constituyente” del régimen? En este punto debemos ser claros. Existe un 99 por ciento de las posibilidades de que dicha quimera no pueda ser concretada, de la misma forma que existe un 99 por ciento de las posibilidades de que dicha maniobra resulte completamente inútil y que, por medio de los métodos de la conciliación de clases, conduzca a la Rebelión a una estrepitosa derrota.

Pese a las crecientes contradicciones en su seno, el bloque en el poder no dudará un instante siquiera en sellar su santa alianza contra las legítimas aspiraciones de nuestro pueblo. Frente a esta realidad, no caben salidas intermedias, y las quijotescas “ilusiones constitucionalistas” de la pequeña burguesía caminan a estrellarse más temprano que tarde contra esta dura verdad.

En este punto, como ya hemos señalado anteriormente, el centro de la disputa, su eje fundamental, no radica en la posibilidad “abstracta” de una eventual convocatoria a “Asamblea Nacional Constituyente”, fuera de la lucha de clases, sino en los mecanismos reales de su implementación, es decir, sobre la base de qué poder será convocada la tan anhelada Asamblea Constituyente Libre, Democrática y Soberana. Aun cuando la burguesía, representada por todo el arco de partidos políticos del régimen se abra a la convocatoria de una farsa de Asamblea, lo hará con plena conciencia de su objetivo fundamental: derrotar por medio de los métodos de la lucha de clases la verdadera significancia de dicha Asamblea en la conciencia de las masas, es decir, los anhelos de cambiarlo todo, diezmando de esta forma toda posibilidad de concretar cambios reales si dicho proceso se realiza a través de la vía “institucional”.

La cuestión de la Asamblea Constituyente se encuentra por ende, subordinada a las definiciones fundamentales de la lucha de clases, a la resolución previa de la problemática del poder, hoy expresamente abierta en nuestro país por la propia Rebelión. Desde esta perspectiva, hemos señalado con claridad: Sólo sobre la base de un Gobierno de Las y Los Trabajadores, gobierno constituido desde el desarrollo del embrionario Poder de nuestro pueblo expresado fundamental e incipientemente en la constitución de sus actuales organismos de auto organización, asambleas territoriales, de trabajadores y trabadoras, sindicales, estudiantiles, de mujeres, etc. podrá asegurarse la convocatoria de una verdadera Asamblea Constituyente. Sobre la base de una perspectiva materialista y marxista, debemos combatir férreamente los intentos de la burguesía y el Imperialismo de engañar a las masas con toda su fraseología formal y jurídica.

Por sinceras y honestas que sean sus intenciones, todos quienes en las actuales condiciones pretendan diezmar las potencialidades del desarrollo pleno del nuevo Poder, el Poder Popular, sobre la base de complicados estratagemas tendientes a colocar los nacientes organismos de auto organización de masas como “masa de maniobras” de este régimen político podrido y profundamente debilitado, se transformarán en vehículos de las aspiraciones de la burguesía de engañar a nuestro pueblo y resolver la crisis sobre la base del restablecimiento de un nuevo pacto de dominación, que mantendrá intactas las bases estructurales del actual régimen político y que no tiene ninguna posibilidad real de resolver las demandas de la amplia alianza de fuerzas sociales que sostienen la rebelión ni de estabilizar el país.

El hondo sentido del momento histórico actual llama a todas las fuerzas democráticas y revolucionarias de la sociedad a tomar una posición firme y decidida respecto a las posibilidades reales de concretar los tan anhelados cambios que hoy exige con determinación nuestro pueblo en las calles. Desde nuestra perspectiva, el posicionamiento debe ser claro y sin ambigüedades de ningún tipo. ¡Ninguna conciliación con este régimen asesino y corrupto! ¡Fuera Piñera! ¡Por un Gobierno de Las y Los Trabajadores! ¡Por una Asamblea Constituyente verdaderamente Libre, Democrática y Soberana!

César

Militante de Trabajadores/as al Poder.

  1. “El MIR responde a los ataques del Secretario General del Partido Comunista”. Secretariado Nacional, MIR. 20 de febrero de 1973.
  2. https://www.convergenciamedios.cl/2019/10/chile-desperto-del-estallido-social-a-la-rebelion-popular/
  3. https://unicasolucionrevolucion.wordpress.com/2019/10/24/tercera-fase-de-la-rebelion-popular-el-momento-decisivo/

Author: Equipo Azimut

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