Cuatro semanas de Rebelión Popular ¡Desarrollar nuestras invencibles fuerzas para derrotar a los asesinos del Pueblo!

A cuatro semanas de iniciada la Rebelión Popular podemos evidenciar con claridad las nuevas características que adquiere la lucha de clases en nuestro país. El profundo resquebrajamiento y las crecientes contradicciones del bloque en el poder, expresadas a través de la estrepitosa derrota del gobierno de Piñera, han dado paso a una maniobra del régimen político en su conjunto en perspectiva de preparar las condiciones definitivas para enfrentar la ofensiva de las masas. Toma cuerpo de esta forma la constitución de facto de un nuevo gobierno, un gobierno de Unidad del Bloque Burgués. Empresarios, FFAA y todo el espectro de partidos del régimen trabajaban desde hace varios días en la preparación del acuerdo que diera nacimiento a esta nueva apuesta de la burguesía. El carácter de clase de este nuevo gobierno se expresa de la forma más abierta, lo cual devela con toda claridad la magnitud de la crisis desatada por la Rebelión, cuyo dinámica fundamental radica en el hecho de que abre la problemática del Poder, es decir, abre un período Revolucionario en nuestro país.

Este acuerdo inter burgués surge en el marco de la constante y ascendente ofensiva popular, que no ha dado tregua a la burguesía y que tras cada nueva jornada de lucha se expresa con renovadas fuerzas y crecientes niveles de combatividad. Es una tarea ineludible en el actual momento analizar con profundidad el carácter de los duros combates desarrollados a lo largo de nuestro país y las perspectivas que ofrece la actual situación en curso.

A estas alturas, es ya indudable que el explosivo auge de la movilización de masas de la clase trabajadora y el pueblo desarrollado durante las últimas semanas posee un carácter revolucionario. La crisis integral y generalizada del capitalismo en nuestro país ha develado en las actuales condiciones la impotencia de los representantes políticos de la burguesía para solucionar efectivamente el escenario abierto tras la Rebelión. Les ha colocado a la defensiva y obligado a una actuación en bloque. Como hemos señalado en documentos anteriores, esta situación de impotencia por parte de los representantes políticos del gran capital está fuertemente determinada por la situación política internacional. En este sentido, es de enorme interés para las masas y las fuerzas revolucionarias de la sociedad colocar especial atención en los importantes hechos que hoy determinan la situación global.

La Crisis Integral y Generalizada del Capitalismo mundial. Perspectivas de una nueva recesión mundial.

Comenzábamos el mes de Octubre asistiendo al pleno desarrollo de la Rebelión Popular en Ecuador. Durante aquellos mismos días, la economía mundial sufría importantes convulsiones, manifiestas a través del arribo de una nueva recesión manufacturera global[1]. Dicha recesión está determinada por diversos factores, uno de los más importantes, el desarrollo de la guerra comercial entre las dos principales economías industrializadas del planeta: China y EEUU. De esta forma, la guerra comercial se convierte en uno de los principales factores de desestabilización de la situación política mundial, y en el detonante directo de la recesión de la producción industrial global. Otros factores que contribuyen poderosamente a configurar el cuadro de Crisis Integral y Generalizada del Capitalismo mundial en la actualidad están dados por el Brexit, es decir, la hasta ahora constantemente frustrada salida del Reino Unido de la Unión Europea, o la propia tendencia a la desaceleración general de la inversión en las economías capitalistas, tendencia que ya se venía desarrollando con anterioridad a la propia guerra comercial y que ha tenido resultados catastróficos en economías como la Argentina (que debido a su crisis industrial, colapso en la inversión y caída del valor de su moneda, se ha visto imposibilitada de pagar sus enormes compromisos de deuda externa) o Turquía.

La recesión industrial global es ya un hecho, que se manifiesta poderosamente en todas las principales potencias industriales, como la Eurozona (Alemania liderando la caída. Según su Banco Central, el Bundesbank, la economía alemana en su conjunto está en una “recesión virtual”[2]), Japón, EEUU, el Reino Unido, Canadá, etc. En el caso de China o India, ambos países exhiben sus niveles de crecimiento del PIB real más bajos en una década.

La propia recesión industrial es uno de los principales factores que empujan al arribo de una recesión de la economía capitalista en su conjunto dentro del corto plazo. Esto es así porque la recesión manufacturera tiene el potencial de tener efectos directos sobre el empleo y la capacidad adquisitiva de las masas a nivel mundial; cuando el empleo mundial disminuye, el poder adquisitivo de los trabajadores se ve mermado, lo que afecta al conjunto de la economía capitalista. En esta línea es importante destacar las medidas que ha venido tomando consecutivamente la Reserva Federal de Estados Unidos de bajar la tasa de interés, siguiendo la tendencia global de relajación de la política monetaria para intentar reactivar una economía desacelerada. Sin embargo, las limitaciones de seguir bajando la tasa de interés sumado al escenario de incertidumbre que ha originado la crisis provoca un desaliento a la inversión, situación agudizada por los altos niveles de deuda pública existentes que auguran una recesión que se prolongará en el tiempo. Importantes señales en nuestro país mostró el día martes (12 de Noviembre) el vertiginoso aumento del valor del dólar, que alcanzo las $800 pesos, situación que incluso supera las alzas de la divisa durante la crisis económica el año 2008. Este dato no es menor, si consideramos que el 60% de la canasta del IPC es susceptible a ser importada[3].

Es altamente esperable que éstas sean las tendencias fundamentales de la economía capitalista durante los próximos meses. La clase capitalista mundial se encuentra atada de manos por las propias tendencias objetivas del desarrollo del capitalismo, y por ende, imposibilitada de detener el devastador terremoto que se avecina en la economía mundial.

La Rebelión Popular, la tendencia a la Guerra Imperialista y sus manifestaciones concretas en América Latina.

El conjunto de la situación política internacional ha estado fuertemente determinado durante los últimos meses por la situación política de América Latina. En este sentido, se ha venido desarrollando con fuerza en nuestro continente una de las tendencias fundamentales del nuevo período de la lucha de clases a que asistimos en la actualidad, nos referimos a la dinámica de la Rebelión Popular como respuesta a la ofensiva capitalista llevada a cabo por la burguesía mundial por medio de los métodos imperialistas contra las masas trabajadoras en todo el mundo.

Esta tendencia ha tomado fuerza durante el último mes en nuestro continente por medio del fenomenal desarrollo de las Rebeliones de Ecuador y Chile, cuyas tendencias fundamentales es muy importante develar para avanzar hacia una adecuada caracterización del período histórico a que asistimos.

En el caso de Ecuador, como veníamos señalando en documentos anteriores, la Rebelión cristaliza fundamentalmente por medio del levantamiento generalizado del Pueblo, es decir, por medio del desarrollo de la protesta popular en perspectiva de derrotar la ofensiva capitalista en curso en el hermano país[4]. Esta ofensiva tiene características particulares determinadas por el período abierto desde 2013 en nuestro continente, período caracterizado por la caída de los precios de las materias primas (fin del súper ciclo de las materias primas), el debilitamiento y la crisis de los proyectos de conciliación de clases de nacional populismo burgués (en Venezuela, representado por el chavismo, En Bolivia por el MAS, en Argentina por el kirchnerismo, en Brasil por los gobiernos del PT, en Ecuador el correísmo, etc.), y una contraofensiva del Imperialismo norteamericano por el control de la región, en consonancia con el desarrollo de la agudización de la crisis inter imperialista y el ascenso de nuevas facciones de la burguesía mundial (China y Rusia).

El elemento fundamental de la Rebelión ecuatoriana, por tanto, está determinado por el desarrollo del método de la protesta popular en perspectiva de derrotar la ofensiva capitalista, expresada en dicho país por medio de la llegada al gobierno de Lenin Moreno y sus planes de ajuste dictados por el propio imperio. En este sentido, y visto desde la perspectiva dinámica de la situación política mundial, el “acuerdo” al que arribaron las principales organizaciones indígenas y el gobierno títere del imperialismo en Octubre pasado posee un carácter extremadamente transitorio e inestable, características expresadas en el hecho de que a menos de dos meses dicho “acuerdo” ya comienza a manifestar importantes síntomas de agotamiento[5]. [6]

Por su parte, la Rebelión Popular de nuestro país se nutre directamente del poderoso impulso de la Rebelión ecuatoriana, pero sobre la base de sus propias particularidades, desarrolla y cualifica la tendencia mundial a la Rebelión Popular. La desarrolla a través del colosal despliegue popular materializado durante las últimas semanas en la combinación de diferentes métodos de lucha: las luchas legales y semi legales, los métodos violentos y los pacíficos, la combinación de las luchas reivindicativas para el impulso de la lucha política, los cada vez más elevados y ascendentes niveles de combatividad. La cualifica debido a que su profundidad pone en cuestión las bases mismas del régimen político que sostiene el sistema de explotación capitalista en nuestro país; en este sentido, la Rebelión Popular en Chile no se circunscribe a algún momento de profundización “coyuntural” de la ofensiva capitalista, como podría ser el programa de gobierno de Piñera (su reforma laboral o su reforma tributaria por ej.), sino que se alza sobre los cimientos del sistema político de nuestro país, cimientos que están directamente relacionados con la ofensiva del capital contra el trabajo desde una perspectiva ya no coyuntural, sino histórica.

Dicho cuestionamiento profundo cristaliza en la generalizada aspiración popular por una Asamblea Constituyente y una nueva constitución política, que barra con los diques estructurales del actual régimen. En este sentido, hemos venido afirmando que la importancia del planteamiento de Asamblea Constituyente en las actuales condiciones de nuestro país radica en el hecho de que, al emerger desde las bases del movimiento popular, refleja un estado de conciencia de las masas; lo relevante por lo tanto no es el concepto en sí, analizado desde una perspectiva abstracta e idealista, sino su caracterización desde una perspectiva materialista, partiendo desde dicho estadio de la conciencia popular: En las actuales condiciones, para el pueblo, la “Asamblea Constituyente” representa la determinación de cambiarlo todo. Se desprende de este modo la importancia para las fuerzas revolucionarias de levantar dicha consigna de forma que nos permita plantear ya no en abstracto, sino de manera concreta, el problema del Poder, es decir, impulsarla desde una perspectiva transicional.

En este sentido, el proceso de Rebelión Popular en nuestro país sienta las bases políticas para la derrota de la ofensiva capitalista en nuestra región. Durante las últimas semanas los intereses del imperialismo reciben duros golpes por parte de la iniciativa y la ofensiva de los pueblos, por lo que éste se ve obligado a responder a través de adecuaciones tácticas y estratégicas en función de retomar la iniciativa y derrotar las tendencias a la Rebelión Popular. Un paso importante a este respecto ha sido dado a través del golpe militar llevado a cabo desde hace algunas semanas en Bolivia y consumado durante el día domingo recién pasado. El golpe en Bolivia representa la primera señal inequívoca de intervención directa y consumada del imperialismo en la crisis política abierta en nuestra región desde el ascenso de la Rebelión ecuatoriana. Los actores principales de esta crisis hasta el momento estaban personificados en los regímenes burgueses profundamente debilitados, por una parte, y las masas populares y trabajadoras en ofensiva, por otra.

Debido a la intervención directa del imperialismo, la crisis en Bolivia tiene características que le son propias, y no puede ser asimilada ligeramente a la situación de otros países de la región. Los vínculos de las facciones burguesas y oligárquicas de Santa Cruz con el imperialismo son evidentes, y se encuentran fuertemente mediados por el rol que juegan los capitales brasileros en el oriente boliviano y la propia dependencia económica de Bolivia con Brasil, determinada fundamentalmente por las exportaciones de gas boliviano. Llama poderosamente la atención de la comunidad de intereses de la cúpula militar brasilera y el sector representado por Bolsonaro respecto a la situación boliviana (a diferencia del caso del golpismo venezolano, en que las contradicciones se manifestaron desde el primer momento). En este sentido, la maniobra del imperialismo persigue el objetivo del establecimiento de un eje estratégico reaccionario, en el cual Brasil juega un papel protagónico, y en el que la posición de Bolivia es clave para la preparación de una fuerte contraofensiva tendiente a generar las condiciones propicias para el aplastamiento armado a largo plazo del proceso revolucionario abierto por las Rebeliones Populares en América Latina.

La capitulación abierta de la facción burguesa representada por el MAS, materializada en su oposición a proceder oportunamente al armamento de las masas indígenas y obreras y en su renuncia a la preparación de las condiciones políticas para resistir el golpe, son una clara demostración de la derrota y de las limitaciones históricas de los proyectos de conciliación de clases nacional populistas para encabezar los objetivos impuestos por el período a los pueblos y las masas trabajadoras latinoamericanas. Es una tarea ineludible en las actuales condiciones proceder a la construcción, sobre la base de las fuerzas elementales que sostienen e impulsan las Rebeliones Populares, de fuertes Partidos Revolucionarios que asuman sin vacilaciones la tarea de preparar dichos objetivos, en perspectiva de los decisivos enfrentamientos que se avecinan.

El caso de Brasil, sin embargo, no está exento de contradicciones. La reciente liberación del ex presidente Lula Da Silva sobre la base de una resolución del Tribunal Supremo de Justicia, debe ser analizada desde la perspectiva de la crisis política en su conjunto. Por una parte, el régimen ha conseguido recientemente imponer una reforma previsional tremendamente perjudicial para los intereses de la clase trabajadora, reforma que tiene el potencial de exacerbar fuertemente las ya incipientes tendencias a la Rebelión en Brasil, tendencias manifiestas en el auge de la lucha de masas política y reivindicativa en todo el país. Consciente del volcán social sobre el que se yergue, y en consecuencia con las adecuaciones tácticas del imperialismo yanqui y el plan de Trump para la región, el régimen brasilero se debate en estos días sobre una cuestión fundamental: como consecuencia de su propia debilidad (de la cual la liberación de Lula es una irrefutable prueba), Bolsonaro impulsa una iniciativa de reforma constitucional tendiente cambiar el carácter del Estado, mediante la implantación de una especie de estado de excepción permanente. A través de esta maniobra, el régimen busca anteponerse al desarrollo de la Rebelión Popular, reduciendo al mínimo las posibilidades de lucha de masas desde una perspectiva legal y semilegal. El paramilitarismo y el estado policial sobre los que descansa el régimen en la actualidad, parecen ya no ser suficientes para frenar los vientos de Rebelión que soplan con fuerza desde otras latitudes. Frenar esta intentona de cualificación represiva y barrer con el régimen político pro imperialista se transforman de este modo en los objetivos principales del movimiento popular brasilero en las actuales condiciones. La Rebelión Popular se erige como el método fundamental para la consecución de dichos objetivos, en contraposición directa a los intentos de Lula y las cúpulas del PT y el PCdB de desviar a las masas de la lucha directa y lanzarse a la preparación de las elecciones del 2022.

En consecuencia, sobre la base de los elementos anteriormente esbozados, podemos arribar a una caracterización más precisa del rol que jugará el Imperialismo en la región en perspectivas de enfrentar el nuevo escenario abierto por la tendencia al desarrollo de la Rebelión Popular en la mayoría de los países latinoamericanos. Por una parte, el actual escenario muestra las limitaciones tácticas de la apuesta imperialista de implementar la ofensiva sobre la base de los métodos institucionales, el parlamentarismo y la elección de gobiernos de tendencia derechista, como el caso de Macri, Piñera o Bolsonaro. Dicha apuesta se encuentra políticamente derrotada por la ofensiva de los pueblos de nuestro continente. Frente a esta realidad, y como consecuencia del progresivo debilitamiento y crisis de los regímenes burgueses, toman centralidad los métodos de la guerra sucia, el terrorismo de Estado y el azuzamiento de elementos de carácter bonapartista reaccionario, paramilitares y fascistoides, en complicidad con las Fuerzas Armadas y Policiales de nuestro continente, visceralmente reaccionarias y pro imperialistas. La posibilidad de dichos elementos reaccionarios de ganar bases de masas radica en su vinculación estrecha con factores de carácter ideológico o religiosos, tales como las iglesias y variados tipos de organizaciones no gubernamentales.

El imperialismo busca retomar la ofensiva; su objetivo fundamental sigue siendo materializar las condiciones para profundizar la súper explotación del trabajo y los recursos naturales en nuestra región. Sin embargo, frente a la férrea resistencia de las masas trabajadoras e indígenas, retomará su faz más agresiva y no trepidará en abandonar cualquier apariencia “democrática” con la finalidad de aplastar las rebeliones mediante los métodos de rapiña y la guerra de clases. La derrota histórica de los proyectos reformistas y nacional populistas en la región, simbolizados en la claudicación de Evo Morales (actualmente asilado en México) ante el golpe perpetrado por Trump en complicidad directa con la OEA, nos da señales claras respecto al único camino viable para los pueblos latinoamericanos en el actual período: Desarrollar la Rebelión Popular en perspectiva continental para asestar una derrota estratégica a la contraofensiva del imperialismo yanqui. ¡Armar a las masas y construir fuertes Partidos Revolucionarios son requisitos imprescindibles para conseguirlo!

La situación política del régimen a cuatro semanas de iniciada la Rebelión

Como señalábamos hace algunas semanas, la Rebelión Popular abre un nuevo período de la lucha de clases de nuestro país, un período que por medio de bruscos giros y virajes, adquiere un irreversible carácter revolucionario. Este nuevo período es la materialización concreta para las condiciones de nuestro país del período de guerras, crisis y revoluciones que se expresa fuertemente y que viene madurando desde hace ya algunos años en la situación política mundial. El carácter del período a que asistimos, por lo tanto, está determinado por la potencialidad revolucionaria de las tendencias fundamentales expresadas en la lucha de clases en el momento actual.

En primer lugar, la profundización de la crisis del bloque en el poder, la “crisis de legitimidad” que venía desarrollándose desde hace algunos años en nuestro país, deviene en una tendencia a la bancarrota y la crisis del régimen político en su conjunto. Dicha tendencia a la crisis orgánica, determina lo que hemos denominado como el proceso de “apertura de la problemática del poder”. En las actuales condiciones, no existe ninguna facción política burguesa en condiciones de superar la crisis sobre la base de una propuesta política concreta, que tenga la capacidad de establecer un nuevo pacto de dominación. Como señalábamos hace algunas semanas, “Es completamente imposible en las actuales condiciones una posible salida democrática por parte de la burguesía a la crisis política en curso.” Esta situación está determinada por el contexto internacional de crisis Capitalista y el carácter ofensivo del programa de la Rebelión, incapaz de ser absorbido por el actual Estado. Cuando hablamos de una “salida democrática”, nos referimos específicamente a la posibilidad de que la burguesía maniobre en la perspectiva de dar un paso atrás, conceder algunas de las reivindicaciones fundamentales de la Rebelión (como sería el fin de las AFP, un aumento significativo y real del poder adquisitivo de las masas, o la creación de una nueva constitución por la vía de una Asamblea Constituyente Soberama, por ej.) y de esta forma, recuperar una situación de gobernabilidad sobre la base de un mínimo de consenso que les permita preparar en mejores condiciones un nuevo embate sobre las masas. Si revisamos los acontecimientos de los últimos días, podremos ver con mayor detalle el desarrollo de estas tendencias.

La gigantesca debilidad política del gobierno de Piñera quedó en evidencia a través de sus permanentes vacilaciones. La farsa de la “renovación” intentada por medio del cambio de gabinete se encontró desde el primer momento absolutamente develada a ojos de las masas. La mayor evidencia de ello quedó demostrada a través del continuismo absoluto de la brutalidad represiva, expresada a través del número de personas heridas, mutiladas, salvajemente golpeadas, abusadas, torturadas y encarceladas durante los últimos días. Los números del “liberal” Blumel en este sentido, son iguales o incluso peores que los de su predecesor en Interior, el fascista Chadwick y han provocado fuertes críticas desde la comunidad internacional y organismos de derechos humanos.

En el plano político, la negativa rotunda a las modificaciones constitucionales fue progresivamente variando hasta llegar a los anuncios de la noche del día domingo, por medio de los cuales el gobierno se abrió a la posibilidad de elaborar una nueva constitución política por medio del actual congreso (cuyos niveles de desaprobación baten récords mundiales) a través del mecanismo de “Congreso Constituyente”. Con el objeto de dar una “supuesta legitimidad” al parlamento encargado de llevar a cabo dicho proceso, los partidos del régimen esbozaron la ridícula propuesta del restablecimiento del voto obligatorio para las eventuales “próximas elecciones”.

A dicha propuesta de cambio constitucional adhirieron prontamente importantes sectores del empresariado como la SOFOFA o el Magnate Lúksic, siempre y cuando este cambio se desarrollara mediante los canales institucionales. Al mismo tiempo, avanzaron raudamente las negociaciones con parte de la oposición en búsqueda de consensuar los mecanismos para llevar adelante el proceso. Partidos de oposición tales como la DC, el PR, el PPD y el PS manifestaron abiertamente estar abiertos a avanzar con el gobierno en las negociaciones respecto a los mecanismos para la creación de una nueva constitución. De esta forma el bloque en el poder buscaba desesperadamente avanzar en la concreción de acuerdos (en términos generales) abriéndose al cambio de constitución sobre la base de la podrida institucionalidad burguesa, ya fuera mediante congreso constituyente, convención o inclusive la convocatoria a una farsa de asamblea constituyente desde los marcos del actual régimen político.

El muy sobrevalorado “acuerdo” de las fuerzas de oposición (desde la DC hasta el Partido Igualdad) en relación al impulso de un plebiscito previo y el mecanismo de “Asamblea Constituyente” (siempre dentro de los marcos de la actual institucionalidad) estuvo lejos de representar una verdadera posición de fuerza para los sectores de izquierda del FA y el PC. Las resoluciones acordadas en dicho comunicado fueron desde un principio tan inestables como vacilantes y oportunistas los partidos burgueses que lo suscribieron. Como quedó demostrado con el correr de las horas, dichos partidos no dudaron un segundo en echar por la borda estas resoluciones en cuanto avanzó la posibilidad de arribar a un acuerdo transversal con los partidos de derecha para avanzar hacia la constitución de un “Gobierno de Unidad del Bloque Burgués”, fórmula que les entrega mejores garantías para resguardar los intereses de clase de la burguesía frente a los embates de las masas.

El “impasse” de un régimen al borde del abismo. Constitución de un Gobierno de Unidad del Bloque Burgués.

Durante las últimas semanas, Piñera se encontró acorralado, aislado, a la defensiva e incapacitado de toda iniciativa política. La convocatoria a COSENA durante la semana pasada con el objetivo de dar una señal de consenso a nivel del régimen en su conjunto y dotar de legitimidad a su actuar represivo, distó de representar la imagen de firmeza de un auténtico Jefe de Estado, imagen de la que buscaron imbuirse todos los presidentes que lo convocaron con anterioridad. Por el contrario, esta vez se parecía más al manotazo de un ahogado, un ahogado que se tomaba fotografías mientras la rebelión se tomaba las calles. En un intento desesperado por demostrar que aún tenía el control de la situación, sólo consiguió evidenciar abiertamente que era el propio régimen el que empezaba a buscar la forma de prescindir de él. Hasta los propios alcaldes, hasta ayer personeros de segunda en los asuntos de la administración del Estado, consiguieron colocar al gobierno en dificultades, como ocurrió con el anuncio de la Asociación Chilena de Municipalidades respecto a la realización de un plebiscito “testimonial” para el 6 y 7 de Diciembre, y que constituyó uno de los factores que llevaron al gobierno a tomar posición respecto al cambio de constitución.

Sin embargo, todos estos anuncios a lo mucho buscaban recuperar una débil capacidad parcial de ordenar las posiciones al interior del propio oficialismo (como el caso de la denominada “agenda represiva”), y disputar la iniciativa a la “oposición” (que por medio de sus anuncios de acusaciones constitucionales y proyectos de plebiscito vinculante, había logrado sembrar el desorden y las contradicciones en las filas oficialistas), pero en ningún momento tuvieron capacidad alguna de apaciguar la lucha en las calles, disputar la iniciativa a las masas, revertir la posición defensiva del bloque burgués y pasar a la ofensiva para derrotar la Rebelión Popular.

Desde hace cuatro semanas, el régimen político se encuentra a la defensiva, profundamente debilitado y resistiendo los duros embates del legítimo odio de las masas. La maniobra materializada a través del llamado “acuerdo por la paz y la Nueva Constitución” es la más clara demostración de dicha realidad. Frente a la crisis orgánica abierta por la Rebelión, y expresada en la bancarrota absoluta del gobierno de Piñera, el régimen se dota de una nueva fisonomía política para preparar en mejores condiciones el aplastamiento de la Rebelión. Se trata del arribo de un Gobierno de Unidad del Bloque Burgués, sobre la base de un acuerdo inter burgués transversal y cuyo eje radica en el Parlamento, en el bloque de los Partidos de la Burguesía, el gran empresariado y las Fuerzas Armadas. Esto no significa necesariamente que Piñera deje inmediatamente su cargo y se constituya dicho bloque en el poder ejecutivo. Es más profundo que esto. Se trata de que en términos políticos (no jurídicos), desde el día de hoy es dicho bloque el que se arroga la facultad directa de gobernar, es decir, la toma de decisiones en todo lo referente a los aspectos fundamentales para la vida del Estado.

Hace tres semanas caracterizábamos las posibilidades de resolución de la crisis sobre la base de tres planteamientos fundamentales, definidos sobre la base de fuerzas sociales[7]: En primer lugar el planteamiento de la gran burguesía y el imperialismo, a cuyo respecto señalábamos la imposibilidad de dichas fuerzas de realizar concesiones reales a las masas, por lo que su apuesta apuntaría fundamentalmente al aplastamiento represivo de la Rebelión. En segundo lugar, el planteamiento de la pequeña burguesía y el reformismo, a cuyo respecto señalábamos que, si bien su apuesta era democrática (en el sentido de que se proponía la consecución de reformas estructurales) era al mismo tiempo absolutamente inviable, ya que dependía de la posibilidad de sellar una alianza con amplios sectores de la gran burguesía en función de resolver dichas reformas por la vía institucional. En tercer lugar, señalábamos el planteamiento desde la clase trabajadora y la amplia alianza de fuerzas sociales que impulsan la Rebelión, sobre el cual expresábamos que su desarrollo, si bien era incipiente, estaba determinado por las tendencias fundamentales de la Rebelión (auto organización, cristalización programática, ruptura con el régimen en su conjunto), por lo que su centralidad estaba dada por la resolución previa de la problemática del poder como única posibilidad real de materializar el programa emanado desde las masas. El desarrollo de los acontecimientos ha demostrado la justeza de este método de análisis. El acuerdo firmado ayer por el Bloque Burgués representa la irrefutable derrota de la apuesta pequeño burguesa y reformista, cuyos límites quedan bien expresados por medio de la claudicación y la traición de algunos de sus principales representantes (parlamentarios y dirigentes del FA). En un escenario de agudización extrema de la lucha de clases y apertura del problema del poder, es el análisis desde la perspectiva de las clases sociales y sus tendencias fundamentales el método más adecuado para la preparación efectiva y revolucionaria de la acción política.

La constitución del Gobierno de Unidad del Bloque Burgués relega en las actuales condiciones a la figura de Piñera y su gabinete a un irrelevante segundo plano. Desde su frustrado intento de decretar el Estado de Excepción con posterioridad a la Huelga General del día Martes, era evidente que el gobierno había perdido toda capacidad real para gobernar, quedando en evidencia ante el país la insubordinación de la cúpula de las Fuerzas Armadas al poder ejecutivo. El “impasse” del gobierno se expresaba por lo demás en la contradicción catastrófica que se abría entre los dos principales partidos del oficialismo (RN y su pragmatismo, la UDI y su posición de principios). Derrotado su programa y sus maniobras represivas por la lucha directa de masas, la “renuncia” de Piñera se materializó “por arriba”, de facto y en términos políticos, por la vía de la instauración de una forma de gobierno de bloque de los partidos de la burguesía. La fuerza de las circunstancias impuestas por la Rebelión llevaron a que la particularidad del Gobierno de Piñera, expresada en el hecho de ser representante de una facción política específica de la burguesía (particularidad determinada por ejemplo en su programa de gobierno, como todo gobierno burgués en tiempos de normalidad), diera paso a un tipo de gobierno superior, es decir, una forma de gobierno de la totalidad de la burguesía, cuyo objetivo es resguardar sus intereses de conjunto. Ya no como simple facción política sino como Clase Social. Es un imperativo para todos quienes desde la izquierda niegan el carácter revolucionario de la situación que se desarrolla en nuestro país reflexionar sobre estos importantes hechos.

¿Significa esto que desde ahora debamos dejar de luchar por la caída del “gobierno” de Piñera? De ninguna manera. Por el contrario, en la actual situación debemos seguir impulsando la caída del gobierno por la fuerza de la movilización de masas y a través de los métodos de la lucha de clases. La única diferencia radica en que en las actuales circunstancias, la lucha por la caída de Piñera adquiere un sentido mucho más profundo: se liga indisolublemente y ya de forma mucho más directa con la caída del régimen político en su conjunto, materializado en el Gobierno de Unidad del Bloque Burgués cuyo eje político radica en el Parlamento. Si a alguien le pareció desacertado que desde los primeros días de la Rebelión agitáramos la consigna del cerrar del parlamento corrupto, el desarrollo de los hechos demostró la absoluta pertinencia de dicha consigna[8]. Desde el día de hoy, por ejemplo, entre la lucha contra Piñera y los partidos oficialistas y la lucha contra los parlamentarios del Frente Amplio no existe diferencia alguna; ni cuantitativa ni cualitativamente. Todos se constituyen en el mismo criminal y repugnante bloque burgués. Los primeros por definición; los segundos por decisión propia: Todos son Asesinos del Pueblo.

Desde nuestra mirada no existen las condiciones objetivas para dar una salida a la crisis desde la perspectiva del Imperialismo y la Gran Burguesía (actualmente representados políticamente a través del Gobierno de Unidad del Bloque Burgués) ni en el corto ni en el mediano plazo. La posibilidad de concesiones importantes al movimiento de masas se encuentra bloqueada por la profundización de la crisis capitalista internacional. La posibilidad de una salida represiva mayor, que involucre un cambio del carácter del Estado mediante la instauración de un Estado de Excepción permanente, por medio de alguna variante de dictadura militar (a través de un golpe o un auto golpe de Estado) se encuentra momentáneamente bloqueada por el propio acuerdo inter burgués (acuerdo por la paz y la Nueva Constitución) y la existencia del Gobierno de Unidad del Bloque Burgués.

Esta situación de extrema debilidad del régimen también determina el desarrollo concreto de las medidas desesperadas anunciadas el día Martes por Piñera, como es la tendencia a la organización y movilización al alero del Estado de sectores de carácter fascistoide y reaccionario como expresión de un paramilitarismo solapado. Esta tendencia se deduce de los anuncios de incorporar funcionarios “en retiro” de carabineros y la PDI a las labores represivas, del azuzamiento estatal a la proliferación de grupos “chalecos amarillos” o de las conocidas “razzias” llevadas a cabo por elementos aparentemente civiles y armados en las calles de las grandes ciudades. Junto con esto, el régimen ha anunciado la apertura de un proceso de persecución de dirigentes y líderes del movimiento de masas, amenazando con querellas por Ley de Seguridad Interior del Estado a quienes convoquen a movilizaciones.

Las perspectivas de la ofensiva del Pueblo y la Clase Trabajadora.

Desde hace cuatro semanas, las masas trabajadoras de nuestro país han dicho ¡Basta!, se han levantado en Rebelión y han sostenido una ofensiva constante, que no para de cualificar sus niveles de combatividad y organización.

La masividad, la radicalidad y la potencialidad de la actual lucha de masas se expresó con fuerza durante la Huelga General desarrollada durante la jornada del martes. El “ultimátum” al gobierno planteado por las dirigencias burocráticas de las principales organizaciones de masas expresado a través de la presidenta de la CUT, es completamente extemporáneo e insuficiente. El bloque en el poder ha dado muestras más que convincentes de que no está dispuesto a ceder en la resolución efectiva de las principales reivindicaciones levantadas por las masas a través del Pliego del Pueblo. Durante estas cuatro semanas ha quedado de manifiesto que no existen condiciones reales para la convocatoria de una verdadera Asamblea Constituyente libre, democrática y soberana sobre la base de este régimen político burgués corrupto, explotador y asesino del Pueblo. Manifestación de esto es el propio acuerdo base del Gobierno de Unidad del Bloque Burgués, que descarta de cuajo cualquier posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente soberana. El objetivo fundamental de dicho acuerdo radica en la construcción de las condiciones que permitan a la clase capitalista enfrentar lo más decidida y cohesionadamente la situación de crisis creada por el embate de las masas. El enfrentamiento adquiere a pasos agigantados la fisonomía de un gran choque entre las clases sociales fundamentales.

La convocatoria a una Huelga General de carácter indefinido no puede constituir una simple “amenaza” al servicio de quienes buscan mejores posiciones para negociar cuotas de poder con los asesinos del pueblo. La constitución del Gobierno de Bloque de la Burguesía demostró con toda claridad la derrota de dicha “táctica” impulsada por las burocracias reformistas y pequeñoburguesas. Cualquier intento de perseverar en dicho camino constituye en las actuales condiciones una traición abierta al Pueblo de Chile. Por el contrario, asumir con firmeza y consecuencia el impulso de una verdadera Huelga General Indefinida es una necesidad apremiante para el conjunto de las fuerzas sociales que impulsan la Rebelión. Las bases de las principales organizaciones sindicales y de masas presentes en la denominada “mesa de la unidad social” y el “comité de huelga” deberán disputar de la forma más decidida y en contraposición al cálculo mezquino de sus dirigencias burocráticas dicho llamamiento. Los objetivos políticos de dicha movilización deberán orientarse a resolver la problemática fundamental del actual momento: la problemática del Poder. Dicha huelga deberá desarrollarse hasta que caiga Piñera y el parlamento corrupto, y deberá luchar por la constitución de un gobierno de transición sobre la base de la derrota del actual régimen, un Gobierno de las y los Trabajadores, construido desde las principales organizaciones de masas y sindicatos, asambleas populares, sindicales, de la juventud, del movimiento feminista, etc., única forma verdaderamente viable de convocar a una real Asamblea Constituyente Soberana.

La jornada de movilización del Jueves 14, día en que se cumplió un año desde el asesinato de Camilo Catrillanca a manos de los mismos verdugos que hoy gobiernan nuestro país expresó con toda ofensividad la materialización concreta e histórica de la alianza del Movimiento Popular chileno con el Pueblo Mapuche para echar abajo este régimen político capitalista.

Por otra parte, la tendencia a la auto organización desde las bases de nuestro pueblo no cesa de desarrollarse. Las asambleas populares, territoriales, de trabajadores y trabajadoras, de mujeres, de la juventud, de estudiantes, crecen, se cualifican, se articulan, organizan integralmente la protesta y han derrotado estrepitosamente los burdos intentos del régimen y sus partidos de cooptar este proceso y encauzarlo a través de los mecanismos de su podrida institucionalidad. La articulación territorial, provincial y regional de dichas instancias es un hecho en las actuales circunstancias, y la tendencia a su articulación nacional es imparable. La necesidades evidenciadas en el proceso de discusión y construcción del Pliego del Pueblo desde las bases de la Rebelión ha determinado dichas tendencias, y la construcción de un plan de lucha nacional para la instauración de los anhelados cambios por los que luchamos en las calles se vuelve una necesidad imperiosa. Experiencias como la Asamblea Popular Autoconvocada de la Región Metropolitana o la Asamblea Provincial de Concepción constituyen importantes avances en función de la organización de la gran fuerza política del Pueblo, en perspectivas asumir organizadamente las gigantescas tareas del período. La organización del Pueblo debe confluir en un poderoso Frente de Masas dotado de un programa y objetivos políticos concretos.

Frente Único de Masas con carácter nacional para desarrollar la ofensiva del Pueblo

En el momento actual, es necesario desarrollar con todas nuestras fuerzas un poderoso Frente de Masas de carácter nacional, cuyo objetivo fundamental es dotar de una clara expresión política a la amplia alianza de fuerzas sociales que sostienen e impulsan la Rebelión. El proceso de construcción del Pliego del Pueblo desde las bases organizadas de la Rebelión debe dar paso a la construcción de dicho Frente, cuya existencia sellará la alianza de la clase trabajadora y el conjunto del movimiento popular sobre la base de un programa concreto. El carácter de dicho frente es amplio; debe recoger e impulsar las reivindicaciones de todos los sectores y fundirlas en un plan de lucha que asegure la victoria de las sentidas aspiraciones de nuestro pueblo.

La esencia de dicho Frente es fundamentalmente política. Sus aspectos organizativos o formales (como el nombre que adopte, si es que adopta uno) no representan la centralidad, sino su capacidad de constituirse como el factor aglutinador de diversas fuerzas sociales en función de objetivos comunes, concretamente, la definición de los mecanismos de implementación concreta del Pliego del Pueblo impulsado por la Rebelión. El Frente se proyecta como la superación de todas las particularidades, en función del desarrollo de objetivos de totalidad. La clase dominante y el bloque en el poder han demostrado hasta la saciedad que preferirán desatar una masacre contra el pueblo de Chile antes que renunciar a sus lujos y privilegios. El Frente se constituye, por lo tanto, como expresión de la alianza de todas las capas explotadas organizadas política y decididamente en contra de sus explotadores. Su existencia misma es irreconciliable con la existencia del régimen político de la burguesía que actualmente conduce nuestro país al desastre. Se constituye por lo tanto como una herramienta estratégica imprescindible para derrotar a dicho régimen burgués y crear las condiciones precisas para la realización efectiva de nuestras demandas. El sólo hecho de su constitución representa la negación del actual Estado de dominación; constituye desde su origen, por tanto, un factor de Poder.

¿Representa dicho Frente una alternativa a la denominada “mesa de Unidad Social” impulsada por el PC y el FA? No precisamente. Más bien, el Frente Único de Masas de la Rebelión representa la superación de dichos organismos burocráticos sobre la base de las tendencias a la radicalización y la ruptura con el régimen en su conjunto que caracterizan a la Rebelión Popular. Las constantes vacilaciones y maniobras infructuosas de las dirigencias burocráticas de las organizaciones de masas representadas a través de dicha mesa tienen su fundamento en una contradicción esencial: pretenden “negociar” nuestras demandas con los representantes de un régimen para el cual estas reivindicaciones resultan irrealizables. Dicha realidad está determinada por el profundo carácter de clase del enfrentamiento que se desarrolla en nuestro país. La constitución del Gobierno de Bloque de la Burguesía señala hasta qué punto los capitalistas son plenamente conscientes de los alcances y la potencialidad de dicho enfrentamiento. Luego de cuatro semanas de lucha incesante, está cada vez más claro que la base de la crisis actual reside en la propia existencia del régimen burgués. Barrer con dicho régimen es la tarea, y la construcción del Frente Único de Masas de la Rebelión constituye una de las herramientas fundamentales para realizarla.

Los ataques directos a los símbolos del régimen, tales como las comisarías, los cuarteles, los edificios gubernamentales, las sedes de partidos políticos, las AFP, las grandes empresas, las embajadas, las estatuas, los juzgados, los bancos y los monumentos de la dominación llevados a cabo cada vez con mayor frecuencia y decisión por parte del pueblo, es uno de los síntomas que nos indican la imperiosa necesidad de la constitución del Frente Único de Masas de la Rebelión. Es necesario organizar dichas iniciativas, coordinarlas, articularlas en función de objetivos políticos concretos; transformarlas en poder, en fuerza política de masas con carácter independiente y contrapuesto a las fuerzas del Estado.

En función de lo anterior, las asambleas populares, provinciales, regionales, etc. deben dar pasos firmes y decididos en función de la articulación del Frente Único de Masas de la Rebelión. Es momento de la Unidad más férrea y decidida para enfrentar con determinación a un enemigo brutal. Pero dicha unidad no puede consistir en declaraciones abstractas estructuradas a través de bonitos discursos y testimoniales denominaciones “anticapitalistas”. Al contrario, en las actuales condiciones, debe materializarse a través de objetivos políticos concretos, un programa y plan de lucha acordes con las necesidades del momento. ¡Barrer con los sectarismos, las particularidades, las “parcelas”, el conservadurismo y la pusilanimidad! ¡A dotarnos de una invencible fuerza política de masas para derrotar a los asesinos del pueblo!

Construcción de Fuerzas reales desde las bases de la Rebelión Popular

Como señalábamos hace algunos días, el curso del proceso de auto organización de masas desarrollado en nuestro país desde el inicio de la Rebelión impulsa un proceso de surgimiento de embrionario Poder Popular en todos los rincones del territorio nacional. En perspectiva de la potencialidad revolucionaria de dicho proceso, y a la par de la tarea estratégica de construcción del Frente de Masas de la Rebelión, cobra centralidad el objetivo de la construcción de Fuerza Real desde las bases más activas que sostienen e impulsan la Rebelión, sus fuerzas elementales.

El proceso de surgimiento del Poder Popular en nuestro país puede y debe desarrollarse, transitando desde su actual estadio embrionario y profundizando de este modo la crisis política abierta en el corazón mismo del actual régimen de dominación; pero dicho desarrollo sólo puede realizarse a condición de que se desarrollen integralmente las fuerzas del pueblo, desarrollo integral que significará una profundización de la tendencia a la auto organización y que determinará el surgimiento de un poder dual en el curso del proceso revolucionario. Es decir, no podrá existir un auténtico desarrollo del Poder Popular si no se desarrolla la fuerza material que lo respalde, si no existe una fuerza integral capaz de resistir los embates represivos y contrarrevolucionarios de la burguesía.

La construcción de dicha fuerza integral, la Fuerzas Reales del Pueblo, deberá realizarse sobre la base de las Fuerzas Elementales de la Rebelión Popular. El espectacular ascenso de la lucha de masas que ha tenido lugar en nuestro país durante las cuatro últimas semanas ha significado el surgimiento de una vanguardia de miles de personas que han impulsado con la mayor determinación, voluntad y consciencia el avance de la lucha popular. Dicha vanguardia se encuentra ávida de ideas revolucionarias, sedienta de orientaciones concretas que le permitan encauzar de correcta forma su legítimo odio contra el actual régimen de explotación. Su base social está constituida fundamentalmente desde la Clase Trabajadora y se expresa a través de variados métodos de lucha, principalmente por medio del desarrollo de la lucha en la base de los sindicatos y las asambleas autoconvocadas de trabajadores y trabajadoras, en las Asambleas Populares cuya base territorial se constituye en las poblaciones y comunas proletarias, en los gigantescos combates callejeros llevados a cabo en los centros de las grandes ciudades, combates en los que la juventud proletaria ha jugado un papel protagónico.

La construcción de la Fuerza Real del Pueblo implica cualificar los métodos de dicha vanguardia revolucionaria, fundiéndola sobre la base de un programa revolucionario y dotándola de una fuerza integral de carácter político, ideológico, orgánico y material que le permita desarrollar sus invencibles fuerzas para derrotar al actual régimen de dominación. En un hondo sentido, dicho proceso expresa concreta y materialmente la dinámica de la construcción del Partido Revolucionario de la Clase Trabajadora, herramienta estratégica imprescindible para afrontar de manera correcta las tareas que nos impone el carácter revolucionario del período abierto por la Rebelión Popular.

En el seno de la izquierda ha primado la concepción idealista del Partido Revolucionario, considerándole la mayoría de las veces como el resultado natural de la confluencia de variadas organizaciones de potencialidad revolucionaria, confluencia que se sellaría por medio de la fusión de éstas en un aparato único. Dicha concepción está profundamente equivocada, ya que coloca la centralidad en la construcción del aparato y no en el carácter fundamentalmente histórico del proceso de construcción del Partido, proceso determinado principalmente por el carácter material y concreto de la vanguardia de masas que se propone organizar por medio de una forma superior.

El proceso de organización de las Fuerzas Reales de la Rebelión Popular debe superar la concepción tradicional de la acumulación de fuerzas, una concepción mecánica, estática, abstracta y parcial, para transitar hacia una concepción dinámica, que coloque la centralidad no en la acumulación desde cero sobre la base de un aparato determinado, sino en el proceso de multiplicación y transformación de la fuerza ya acumulada desde las bases de nuestro pueblo durante las últimas décadas. Dicha acumulación debe desarrollarse, superar su carácter parcializado para colocar las incipientes fuerzas del pueblo en función de un proyecto de totalidad, el de la disputa del Poder a la clase capitalista por medio del desarrollo real de la lucha de clases en el período actual.

El proceso de construcción de la Fuerza Real se diferencia del proceso de construcción del Frente de Masas de la Rebelión, pero ambos objetivos están estrechamente unidos y son interdependientes entre sí. Si no se avanza concretamente en la construcción de uno, es imposible lograr avances reales en la construcción del otro, y viceversa. Sus diferencias radican en primer lugar en su amplitud: El Frente Único de Masas de la Rebelión se propone aglutinar diferentes clases, capas sociales, fuerzas sociales, partidos y organizaciones de variada índole, en función de objetivos políticos concretos, determinados por la oposición frontal al régimen de la Gran Burguesía y el Imperialismo. Su característica central y su potencialidad radican en su amplitud. El proceso de construcción de la Fuerza Real se orienta en cambio hacia la organización de un partido específico: El Partido Revolucionario de la Clase Trabajadora. Su carácter por lo tanto es más restringido. Socialmente, sus perspectivas se encauzan hacia la construcción integral sobre la base de las fuerzas elementales de la Rebelión popular: Su sectores más decididos, más conscientes, más revolucionarios.

Fuerzas integrales del Partido Revolucionario de la Clase Trabajadora y Frente Único de Masas de la Rebelión Popular son dos herramientas de carácter estratégico de las que nuestro pueblo deberá dotarse en el curso del proceso revolucionario abierto en nuestro país y en la perspectiva de desarrollar las invencibles fuerzas de la Rebelión, para de esta forma encarar correctamente las tareas esbozadas por la apertura de la problemática del poder y el carácter prolongado que adquiere el proceso revolucionario en curso debido a la imposibilidad del bloque en el poder de solucionar efectivamente la crisis y constituir un nuevo pacto de dominación. De la construcción de dichas herramientas depende la posibilidad de establecer un verdadero Gobierno de Las y Los Trabajadores, única forma viable en las actuales condiciones de resolver la crisis política profundizada en nuestro país desde el inicio de la Rebelión Popular. Durante los próximos días deberá seguir agitándose con más fuerza que nunca las consignas de Poder, impulsar de la forma más enérgica el desarrollo integral de la protesta popular para luchar por la caída de Piñera, el Parlamento Corrupto y el Régimen Burgués en su conjunto. ¡A desarrollar nuestras invencibles fuerzas para derrotar a los Asesinos del Pueblo!

¡FUERA PIÑERA! ¡ABAJO EL PARLAMENTO CORRUPTO!

¡POR UN GOBIERNO DE LAS Y LOS TRABAJADORES!

¡ABAJO EL ACUERDO DE LA BURGUESÍA PARA SALVAR AL RÉGIMEN ASESINO!

¡ABAJO LA FARSA CONSTITUYENTE DEL RÉGIMEN ASESINO!

¡HUELGA GENERAL INDEFINIDA HASTA QUE CAIGA PIÑERA Y EL PARLAMENTO!

¡JUICIO Y CASTIGO A LOS ASESINOS DEL PUEBLO!

¡POR NUESTROS MUERTOS! ¡NINGUNA CONCILIACIÓN CON LOS ASESINOS DEL PUEBLO!

¡ASAMBLEA CONSTITUYENTE VERDADERAMENTE LIBRE, DEMOCRÁTICA Y SOBERANA!

  1. http://www.sinpermiso.info/textos/una-recesion-manufacturera-global
  2. https://www.ft.com/content/effc1c60-f3f3-11e9-b018-3ef8794b17c6
  3. https://www.emol.com/noticias/Economia/2019/11/13/966998/Alza-del-dolar-incidencia-inflacion.html
  4. http://revistazimut.cl/desatar-la-rebelion-popular-contra-la-ofensiva-del-capital-en-toda-america-latina/
  5. https://www.eluniverso.com/noticias/2019/11/09/nota/7595321/conaie-evalua-sus-bases-tras-paro
  6. https://www.eluniverso.com/noticias/2019/11/12/nota/7600988/dirigentes-conaie-comparecen-asamblea-movilizaciones-octubre
  7. https://unicasolucionrevolucion.wordpress.com/2019/10/24/tercera-fase-de-la-rebelion-popular-el-momento-decisivo/
  8. http://revistazimut.cl/manifiesto-al-pueblo-de-chile/

 

Author: Equipo Azimut

4 thoughts on “Cuatro semanas de Rebelión Popular ¡Desarrollar nuestras invencibles fuerzas para derrotar a los asesinos del Pueblo!

  1. Queridos compañeros:
    He leido con mucha atencion este articulo, asi como he leido otros de azimut. Globalmente se inscribe dentro de una logica de resistencia màs o menos radical al SISTEMA. Entreparéntesis, para mi hablar de sistema es importante porque el engloba, al ejecutivo, al parlamento, a la clase politica, a la oligarquia, a la cùpula militar. Dicho eso, creo que màs importante aùn es remarcar la esencia misma del periodo actual, o del momento que estamos viviendo, que es sin dudas decisivo. Màs allà de conceptualizaciones teoricas, a saber si el es un periodo revolucionario o prerrevolucionario,( en todo caso hay mucho de eso, pero a mi juicio no estàn todas las condiciones reunidas), me parece que lo esencial es que estamos viviendo un periodo historico, en donde el pueblo se alza con audacia y masivamente. Lo que es grandioso en esta lucha chilena, y que es seguida con mucho interés en el mundo, es que esta se està dando en las grandes ciudades, como en las pequeñas, asi como en los pueblos pequeños y màs lejano de las grandes urbes. En esta lucha transversal participa, el pueblo miserable, el funcionario, el joven, el viejo, la señora, el vecino, el intelectual, los momios que se han empobrecido, hasta los perros mata pacos. En una palabra, los ùnicos que no pueden estar, son ELLOS mismos, el sistema. Es incluso emocianante ver como nuestro pueblo chileno hace un esfuerzo extraordinario por resistir a la opresion de ese sistema en todos los àmbitos de la vida, en lo cotidiano, en el trabjo, en las aulas, en la calle, en los enfrentamientos, asumiendo todo eso con un coraje ejemplar.
    Pienso que la semana que viene puede ser determinante, la propuesta hecha por el sistema seguramente ha tenido y tendrà un impacto en el seno del pueblo en lucha. Que ese impacto sea negativo o positivo para nosotros, determinarà ciertamente el curso de la historia presente.
    Para avanzar a la etapa superior de la rebelion popular, se requeriria, en mi opinion, que el movimiento madure y se estructure a nivel de la comuna, asi como a nivel regional y nacional. Que cristalice un referente, digamos el ente conductor a nivel nacional, que aglutine a las masas en direccion de un horizonte politico claro que sea el fiel reflejo de las demandas del pueblo. Ente o estructura,(el nombre que se le quiera dar)que debe orientar las reivindicaciones sociales. Y en funcion de ellas levantar y agitar el PLIEGO DEL PUEBLO; Este referente que debiera ser el ùnico interlocutor del ese pueblo enlucha.
    Si se mantiene y se alza la cadencia de fuego y la dinamica de enfrentamiento con el sistema de manera masiva y mayoritaria querrà decir que estamos llegando efectivamente a una situacion revolucionaria. Todo dependerà de la correlacion de fuerzas en presencia.
    En la jerga militar, se podria decir: Si por razones tàcticas pretendemos tomar una colina, para después tomarnos la ciudad, logicamente la primera cosa que debemos hacer, es una evaluacion de nuestras fuerzas, con qué fuerzas contamos, con cuales fuerzas especiales, con cuanta artilleria, con cuatos blindados, y una cosa de primera importancia, la moral de las tropa insurgente. Igualmente deberemos evaluar las fuerzas globales del enemigo en el sector y de los refuerzos que pueadan venir de lejos.
    Eso me lleva a pensar que seria fundamental tener una politica hacia los soldados y clase. La oficialidad de las fuerzas armadas son los hijos de la dictadura, entonces de ello no hay nada que esperar. Sin embargo a los soldados si podemos llegar, cada uno debe tenr un amigo un familiar , un vecino, un conocido, que se enrolo como cabo, o que està cumpliendo su serivio militar, etc. Hacia ellos debemos extenderles las demandas de justicia del pueblo, ellos mismos son hijos de este pueblo, y viven también la opresion con sus familias en lo vida de todos los dias
    Si tenemos lo necesario nos tomamos la colina para enseguida saltar al valle y vamos por la ciudad. Actualmente, se podria sostener que esas condiciones estàn reunidas ?
    Pienso que no, pero lo digo y lo acepto, mi opinion no surge del frente de batalla mismo, solo viene del seguimiento que hago a través del cùmulo de informacion que me llega desde allà, es una desventaja, lo se. En todo caso yo no tengo otra intencion que intervenir en el debate entregando un vision desde lejos.
    Una pequeña reflexion: Si bien el analisis me parece acertado, es evidente que es demasiado largo, hoy dia la gente por diferentes razones, que no tocaré, no està leyendo mucho. Me doy cuenta que lo que se necesita son consignas cortas, lecturas cortas precisas y concisas.
    Bueno, felicitaciones por la lucha de nuestro pueblo chileno, y de la cual ustedes hacen parte con tanta dignidad y coraje. Nos despedimos con un homenaje a los caidos y mutilados
    Un abrazo inmenso, lleno de emocion y admiracion.
    Manuel Gabriela

  2. Saludos compañeros. Celebro la rebelión del pueblo chileno batallando en bloque con la potencia generada por su Lucha de Masas contra el estamento oligarca-empresarial-transnacional-burocrático-militar, bloque explotador y expoliador de la población y riquezas de la nación chilena, hoy arrinconado por la movilización masiva del pueblo en todo el país, de día y noche, a toda hora, y sin dar tregua.

    Mi experiencia como sujeto transformador con compromiso social, me ha enseñado durante las 2 últimas décadas que la movilización, organización y acciones de lucha en el actual estado de conciencia social y disposición de combate alcanzado por el pueblo chileno, no deben detenerse. Las colinas hasta ahora conquistadas no deben abandonarse. Se debe avanzar tomando las medidas y acciones necesarias para consolidar y asegurar todos los logros obtenidos con la lucha.

    Una tarea de gran importancia es proteger los símbolos recuperados y arrebatados al bloque explotador junto con los creados por el pueblo chileno durante esta lucha. Estos símbolos deben ser cuidados y defendidos sin permitir que nadie los usurpe o haga uso indebido de ellos. La derrota de la lucha del pueblo venezolano se selló cuando se dejó arrebatar el símbolo del canal de la televisión estatal VTV, conquistado en la batalla del 13 de abril de 2002 al bloque oligarca.

    El pueblo de Simón Bolívar, de manera ingenua luego de su epopeya de abril, se dejó cambiar el emblema y logo de VTV de gran valor simbólico, por una baratija sin valor ni significado relacionado con su lucha. Allí la rebelión venezolana comenzó a transitar el camino de regreso hacia su normalización y los viejos senderos de la explotación y saqueo de la riqueza pública, fatal error que lo ha llevado a soportar condiciones de vida peores que las del más pobre país africano.

    El pueblo chileno y ecuatoriano hoy representan la esperanza latinoamericana, sus ejemplos comienzan a expandirse irrumpiendo en Colombia. La lucha de masas de los pueblos contiene la potencia gigantesca de un volcán o tsunami, muy superior a cualquiera lucha de clases. La lucha de masas es la lucha de todos los de abajo, conscientes y decididos a enfrentar a todos los de arriba unidos en bloque, para promover sus demandas con la movilización conjunta de todas las organizaciones populares, en todos lados y a toda hora.

    La movilización y toma de calles en todo el país solo debe detenerse luego de alcanzar los objetivos políticos, sociales, culturales y económicos que demanda la rebelión social chilena. La meta se alcanzará con la renuncia de Piñera y la promulgación de un verdadera Constitución democrática, nacida de una discusión profunda que ya ha comenzado en los miles de cabildos abiertos por el pueblo chileno en todos los rincones del país.

    En esta Constitución se deben consangrar todas las reivindicaciones exigidas por el pueblo chileno, estableciendo un sistema democrático y ordenamiento jurídico que permitan el desarrollo de nuevas instituciones en el Estado, dando apertura a la creación de empresas y servicios de propiedad pública, declarados como bienes comunes no estatales, para evitar su deterioro y saqueo por los estamentos y mafias de la oligarquía burocrática apoderada del Estado chileno.

    Vivimos en un mundo sin leyes ni ordenamiento jurídico internacional. Las instituciones internacionales y estatales en su mayoría están en manos de bandas oligárquicas, articuladas a bandas de la delincuencia común que realizan el trabajo sucio para proteger el rostro público de la oligarquía en el poder. Lo mejor del orden legal de la democracia liberal burguesa nacida de las revoluciones americana y francesa del siglo XVIII sobrevive en el corazón de los pueblos, los únicos interesados en restablecer sus mejores valores y superar aquellos que hoy no les sirven.

    ¡¡¡Viva la rebelión y lucha de masas del pueblo chileno!!!!
    ¡¡¡Solo el triunfo de la rebelión chilena detendrá la actual expoliación y saqueo del pueblo venezolano!!!!
    ¡¡¡No podemos optar entre vencer o morir. NECESARIO ES VENCER!!!!

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